Publicación incluye un comentario de la Presidenta Bachelet y propone sumar los cuidados oncológicos a políticas sanitarias que han tenido éxito en el país.

“Toda ley, todo movimiento de libertad o de cultura nos ha dejado por largo tiempo en la sombra. Siempre hemos llegado al festín del progreso, no como el invitado reacio que tarda en acudir, sino como el camarada vergonzante al que se invita con atraso y al que luego se disimula en el banquete”.

Con esta frase con que Gabriela Mistral aludía a la situación de las mujeres, la Presidenta Michelle Bachelet inicia un artículo de la serie “Salud, equidad y cánceres de mujeres”, publicado ayer por la destacada revista médica The Lancet.

“Mistral nos recuerda que pese a los logros arduamente ganados, en muchas partes del mundo las mujeres todavía permanecen ‘en las sombras'”, señala Bachelet. A nivel global, las brechas en cáncer son una de esas áreas de oscuridad.

La serie de The Lancet busca hacer conciencia sobre la necesidad de estrechar esas brechas, especialmente en cáncer de mama y cervicouterino, que en países de ingresos medios y bajos matan a la mayoría de las pacientes. Esta “enorme tragedia para cientos de miles de mujeres y sus familias podría prevenirse”, tal como ocurre en los países de ingresos altos, donde la mayoría de las afectadas sobrevivirá, plantean los autores encabezados por la experta canadiense y consultora de la OMS en epidemiología del cáncer, Ophira Ginsburg.

Detectar a tiempo

“A la Presidenta se le pidió este comentario, porque Chile es un caso interesante de analizar, considerando sus avances históricos en salud pública”, dice el doctor Jorge Jiménez de la Jara, coautor de uno de los artículos de la serie, académico de la U. Católica y presidente del Foro Nacional del Cáncer.

Una de las áreas en que Chile ha avanzado es justamente en reducir la mortalidad por cáncer.

Los que matan a más chilenas son el de mama, seguido de estómago, sistema respiratorio y vesícula.

Entre 2000 y 2013, el país registró bajas importantes en la mortalidad por cáncer. En el caso de los que afectan principalmente a las mujeres, la reducción fue de 44,4% en cervicouterino, 40,5% en vesícula biliar y 10,5% en mama.

En su artículo, la Presidenta destaca que Chile ha priorizado la prevención, recurriendo a la vacunación contra el VPH en cáncer cervicouterino e incluyendo en el GES la extracción preventiva de vesícula para evitar el de este órgano. El GES cubre también la prevención y tratamiento de cáncer de mama, ovario y estómago.

El doctor Andrew Quest, investigador principal del Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas (ACCDiS) coincide con este enfoque: “Lo más importante para combatir el cáncer es evitarlo o detectarlo tempranamente, lo que asegura un mejor pronóstico”. Sin embargo, añade: “También es relevante invertir en investigar por qué Chile tiene tasas de cáncer por encima del promedio mundial, especialmente en el caso de estómago y vesícula. Si eso no lo averiguamos aquí, nadie lo va a hacer”.

Uno de los artículos de la serie destaca que los programas de salud de la mujer podrían ser caballos de Troya para mejorar el control y cuidado del cáncer. Se ponen como ejemplo los programas de salud materno-infantil y planificación familiar implementados en Chile en los años 60 y que dejaron al país entre los de menor mortalidad materna a nivel mundial.

“Encuestas muestran que las mujeres adscritas a estos programas tienen tasas de cumplimiento de Pap y mamografías mayores que el promedio nacional. Eso les da un enorme valor para montar sobre ellos una nueva intervención de prevención y detección temprana de cáncer”, propone De la Jara, coautor del estudio.

El doctor Alejandro Corvalán, presidente del Grupo Oncológico Cooperativo Chileno de Investigación e investigador principal del ACCDiS, considera que esta propuesta “es una manera muy inteligente de aprovechar los recursos. La efectividad que han mostrado en generar un apego al sistema de salud les da una tremenda fuerza, que se puede aprovechar en la prevención del cáncer”.

Fuente: jueves, 03 de noviembre de 2016

Paula Leighton N.
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El Mercurio