Nobel de Medicina recae en japonés que da pistas sobre enfermedades de la vejez

Nobel de Medicina recae en japonés que da pistas sobre enfermedades de la vejez Este investigador demostró cómo las células se reciclan y eliminan los contenidos que están dañados para mantenerse saludables. Sebastián Urbina Para muchos científicos, era inevitable que el Premio Nobel de Medicina 2016 fuera otorgado al biólogo japonés, el doctor Yoshinori Ohsumi (71).

Esto, porque él estudió y aclaró cómo funciona un sistema que es crucial para la vida. Gracias a este, las células eliminan desechos y los reciclan para obtener energía. Un mecanismo que le permite al organismo eliminar tóxicos y reutilizar parte de su material para seguir activo. Este proceso es conocido como “autofagia”, del griego que significa “comerse a sí mismo”.

Entre otras cosas, Ohsumi identificó los genes involucrados en este mecanismo, trabajando a inicios de los años 90 con una simple levadura de pan.

La autofagia es esencial, por ejemplo, en la adaptación al ayuno prolongado, cuando las células destruyen sus propias proteínas con el fin de obtener energía para seguir vivas. También usan este mecanismo para destruir infecciones, sometiendo a virus y bacterias a su destrucción y reciclaje. Asimismo, utilizan este proceso para eliminar estructuras propias de la célula que están dañadas.

Incremento de tóxicos

Cuando falla la autofagia, se pueden acumular tóxicos dentro de la célula que han sido vinculados a enfermedades como el párkinson, la diabetes tipo 2 y otros desórdenes relacionados con la vejez, así como a enfermedades genéticas y el cáncer.

“Esto es algo que funciona a diario, como el aseo de la casa”, dice el doctor Sergio Lavandero, director del Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas, ACCDIS, que es un centro de excelencia Fondap de la Universidad Católica y la Universidad de Chile. “Desde el punto de vista médico es importante porque permite explicar varias enfermedades”, agrega.

Hoy se estudian una serie de medicamentos que pueden estimular o inhibir la autofagia. El desafío es lograr que actúen en forma específica en el órgano en que se desea obtener un efecto.

“Cuando este mecanismo no funciona bien, en el caso de las enfermedades neurodegenerativas como el párkinson, se acumulan sustancias tóxicas que dañan a ciertas neuronas”, dice la doctora María Paz Marzolo, académica del Departamento de Biología Celular y Molecular de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica. “(Por eso) necesitamos estimular la autofagia para disminuir la acumulación de sustancias tóxicas en las neuronas”, agrega.

Para la doctora Marzolo, este Nobel es un buen ejemplo de cómo una investigación en ciencia básica, que no fue pensada para una aplicación específica, puede aportar un conocimiento tremendamente relevante para la medicina.

Ohsumi recibirá un diploma, una medalla de oro y una cantidad de dinero que este año será de 8 millones de coronas suecas, unos US$ 933.000, en la ceremonia de entrega el 10 de diciembre en Estocolmo, al igual que el resto de los premiados.

La ronda de ganadores de los Nobel continuará hoy con el premio de Física.

Predecesores A mediados del siglo pasado los científicos observaron unos compartimientos celulares que digerían proteínas, carbohidratos y lípidos, llamados lisosomas. Este descubrimiento le valió el Nobel de Medicina de 1974 al belga Christian de Duve, quien además fue el que acuñó el término autofagia.

Un sistema de limpieza celular complementario fue premiado con el Nobel de Química 2004, recibido por los israelíes Aaron Ciechanover y Avram Hershko y el estadounidense Irwin Rose. Ambos premios sirvieron de base para la investigación del doctor Ohsumi.

Fuente: El Mercurio, página A 10, sección Vida Ciencia y Tecnología, 04/10/2016
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