Que la gente no hizo caso y se siguió desplazando de una comuna a otra. Que pidieron muchos permisos y no hubo más fiscalización. Que los santiaguinos son más porfiados que los chilenos de regiones. Que el gobierno erró y confundió con su mensaje. Que flaquean eslabones claves como el sistema de atención primaria y municipios. A horas de que el confinamiento forzoso alcance a 38 comunas y 7,4 millones de personas, especialistas médicos, infectólogas e integrantes del Consejo Asesor COVID-19 desmenuzan por qué se tuvieron que dejar a un lado las cuarentenas parciales. Ojo, que pueden volver.

  1. Un experimento único

El modelo que se estaba aplicando hasta ayer en la Región Metropolitana no tiene precedentes ni está adaptado al calco de los que han usado otros países. En el gobierno recapitulaban esta mañana eso, relatando que al mirar lo obrado afuera no veían ejemplos 100% adaptables. Es cierto que muchas veces se dijo que observaban a Corea del Sur, donde hicieron testeos masivos y aislaban a los contagios y contactos -y no hicieron gigantescas cuarentenas totales, repiten-, pero bajo condiciones bastante difíciles de replicar acá: demasiado costosas en dinero en sus fases iniciales y con una cultura social muy distinta.

Nueva Zelanda se suele mencionar como bastión, pero -subraya una autoridad del Ejecutivo- cerrar una o dos islas por equis tiempo no es lo mismo, y cuando se abra se expone nuevamente al virus. Alemania, dice esta misma versión, puede parecerse más, pero Alemania es Alemania y Chile es Chile, y además allá el confinamiento fue por momentos más acentuado. España e Italia, ni hablar. Estados Unidos, menos.

Sopesando eso y los insumos de expertos e informes específicos (hubo hasta modelamientos de algunos científicos que colaboran con la Mesa de Datos), el gobierno optó por las cuarentenas dinámicas, estratégicas o parciales. La misma versión recalca que esos datos les señalaban que era posible contener la diseminación viral con el mismo impacto que un lockdown, pero sin pagar el impagable precio de tener la metrópoli cerrada.

“Guardamos nuestra herramienta más poderosa para la mejor oportunidad, para que no se desgastara. Es como un bisturí: solo funciona bien cuando tiene filo, no cuando ya está romo”, ilustran en el gobierno. Pero la infectóloga Claudia Cortés -académica de la Universidad de Chile y vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Infectología- asevera que el modelo “evidentemente fracasó, triplicamos los contagios, y por algo esto no ha funcionado en ningún lugar del mundo”.

  1. La gente se siguió movilizando de una comuna a otra

“Hubo poco análisis respecto al funcionamiento de Santiago como un todo, más que la suma de territorios delimitados independientes, es decir, las comunas. Se trató a las comunas de la capital como si fueran las regiones del país, con límites amplios y claros, cuando no es así, la movilidad de las personas dentro de la ciudad de Santiago, y por tanto su interconexión, es inmensa”, sentencia el médico Manuel Najera, especialista en Epidemiología y docente en la Universidad del Desarrollo.

Según él, “al parecer ese elemento no se incluyó, o no se sopesó en su mérito, en las decisiones”. Es lo que se ha reclamado constantemente: que por mucho que se cerrara una comuna, en las otras las personas se seguían movilizando sin la presión de la autoridad, trasladando el virus y dispersándolo por la ciudad. Y en las que sí estaban confinadas han sobrado ejemplos de gente que no respetó la medidas, además de los permisos que se dispararon.

La doctora Cortés subraya que “la gente se transportó de una comuna a otra, y así, cuarentena a la mitad de una comuna, a medias comunas, era una cosa bastante absurda. Las calles no pueden ser un límite y siempre dijimos que era muy poco razonable hacer cuarentenas en comunas partidas por la mitad”.

Para encarar este factor, en el gobierno han optado por endurecer los requisitos para salvoconductos y permisos.

  1. El eslabón que falla: el sistema de atención primaria

Una de las máximas para que esto funcione es confinar, testear, detectar, aislar y trazar. Pero según la doctora Catterina Ferreccio, integrante del Consejo Asesor COVID-19, la cadena está flaqueando en un punto crucial. “Lo más importante de nuestra falla sistemática -tampoco estamos en el peor de los mundos- es tener las manos más largas en la atención primaria”, porque es ahí donde se puede asistir mejor a la población, dice.

Explica que “los consultorios son una red de salud que depende del Minsal y del sistema municipal, y esta red está en todo Chile y llega hasta el último poblador. Después del consultorio está la posta rural, no hay ningún chileno que no tenga una al alcance. Y ahí tienen la ficha clínica familiar de todos los que viven en una casa”. Insiste que a ese personal de salud se les debe enviar más insumos, “kits para exámenes y apoyarlos con todo el material que se pueda”.

La razón de esto, grafica, es que “cuando cierras una zona, la confinas y no haces nada más aumenta enormemente la transmisión dentro de casas y condominios. Tienes que cerrar, ir a buscar los casos positivos, sacarlos de la casa a ellos y a sus contactos más estrechos. De esa forma, cuando abres una comuna de nuevo, tienes menos infecciones”. Y no ha funcionado hasta ahora porque “el factor equipo de terreno es muy pobre e insuficiente, no tenemos las capacidades, hay poco personal y el recién contratado no tiene suficiente experiencia”.

Álvaro Erazo, ex ministro de Salud y miembro del consejo asesor Covid-19, coincide: “Si la atención primaria no está en condiciones junto a a las seremis y los municipios, que es la unidad estratégica local, la posibilidad de hacer trazabilidad de casos, aislamiento y cuarentena de ellos no va a operar bien e indudablemente vamos a permitir que el virus siga circulando”.

  1. Cuánto pesó la “nueva normalidad” del gobierno

El doctor Najera es claro en que gravitó “el exitismo temprano por la situación observada exclusivamente en el sector oriente de la capital, y el resultado medianamente positivo en Punta Arenas y Araucanía. Lo que empujó a que el discurso de la autoridad cambiara prematuramente hacia la ‘nueva normalidad’ y sea éste el principal mensaje a la población, a volver al comercio, al mall (Apumanque como ícono), lo que confunde entonces nuevamente la premisa principal que es el quédate en casa para evitar mas contagios”.

Erazo cree que el polémico concepto “ha sido un factor que no ha ayudado al propósito y la propia autoridad en alguna medida lo ha reconocido, creo que hay un rectificación”. Y ante eso recalca que “hoy está clarísimo que el único indicador para tomar cualquier decisión respecto a relajar las medidas son los indicadores sanitarios”, pero que “tiene que ir de la mando de redes de protección social y algún mecanismo de transferencia de recursos a través de los municipios, algún subsidio. Una cuarentena social”.

En el gobierno explicaban esta mañana que la falla que se cometió fue confundir con el mensaje, porque lo que se buscaba era instalar la idea que se volvería a un estado de “nueva normalidad” más adelante, no inmediatamente.

Y que la cuarentena total, según tenían considerado, pensaban retrasarla más hacia el invierno. Pero por lo mismo, en Palacio advierten que según vaya operando el lockdown que entra hoy en vigencia, es posible que retomen los confinamientos legales parciales. Que algunas comunas salgan y otras no.

  1. ¿Es la gente de Santiago distinta a las de regiones?

Acá hay un factor que no es médico sino que social, casi idiosincrásico si se quiere, difícil de expresar por boca de una autoridad sin que se malinterprete. Que el santiaguino se ha comportado de una forma muy distinta al chileno y chilena de regiones. En el gobierno sostienen que si la falla fuera exclusivamente atribuible al mensaje de nueva normalidad, pues entonces no se entiende que en zonas como Osorno y Punta Arenas, donde escucharon el mismo discurso, la situación no sea tan dramática como en la capital.

En algo tocó este punto el ministro Jaime Mañalich en la entrevista publicada hoy en La Tercera: “Por razones que no me corresponde juzgar, creo que la conducta de las personas, una vez que había un levantamiento de las restricciones en la RM, no fue la deseable. Se produjo una liberación en términos de hacer fiestas en departamentos, clandestinas, que significaron un potencial de riesgo enorme, y eso me llevó a mí, antes de que empezaran los casos, a hacer una declaración de guerra en el sentido de que todo se jugaba en la batalla por Santiago, hasta que los números lo avalaron y llegamos a las acciones en que estamos hoy día”.

Y, hablando de mensajes y discursos, hoy o mañana el gobierno lanzará la primera fase de lo que podría ser una amplia campaña que busca inocular la idea de que hay que cumplir las medidas y ser responsables. Primero se lanzará en redes sociales con clips de video que ya están casi listos y otras herramientas gráficas. El plan es darle una semana de rodaje, y según funcione, luego lanzar una segunda fase en medios y con elementos audiovisuales más completos.

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