El caso chileno ilustra el riesgo de poner toda la esperanza en una vacuna y todos los esfuerzos en la velocidad de la inoculación. Aquí las claves para entender la gravedad de la crisis que vive el país sudamericano.

Con una impresionante campaña de vacunación, en la que más de cinco millones de personas ya han recibido una dosis, la gran pregunta es en qué está fallando Chile, donde han fallecido casi 30 mil personas y los casos de contagio suman casi un millón.

Expertas en epidemiología y salud pública consultadas por DW explican algunas de las causas del alto nivel de contagios y la preocupante tendencia al alza, que amenaza con el colapso de los hospitales.

  1. Deficiente comunicación de riesgo
    “No hay ninguna campaña que fortalezca la prevención, el uso correcto de una buena mascarilla y ventilación de espacios cerrados”, dice la Dra. Muriel Ramírez, especialista en salud pública y epidemiología, y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Norte.

El mensaje de prevención pierde fuerza a causa de señales erróneas: es habitual que el presidente se saque la mascarilla para hablar en público y un obispo llegó a decir que estaba bien desobedecer las leyes cuando estas eran injustas, en referencia a las restricciones para hacer misa.

“La comunicación de riesgo ha estado en manos de actores que no son epidemiólogos ni salubristas”, indica la Dra. Sandra Cortés, salubrista y académica de la Facultad de medicina de la Universidad Católica. La población obtiene habitualmente información más completa y que permite ponderar la situación y el riesgo gracias al trabajo de médicos, matemáticos y expertos en datos.

  1. Decisiones no basadas en la evidencia
    Ante cuestionamientos por la apertura de casinos, malls, el permiso de vacaciones o permitir oficios religiosos, ministros del área política y económica se han hecho famosos por justificar las medidas con argumentos como “no hay un paper científico” que diga lo contrario, denotando estar mal informados.

Como respuesta, los expertos no han tardado en tapizar las redes sociales con evidencia sobre la importancia de medidas como evitar aglomeraciones, ventilar o usar mascarilla correctamente. “Las decisiones las toman entes políticos. Se ha hecho muy difícil este diálogo en que la evidencia nos dice una cosa, pero las autoridades tienen una respuesta retardada”, afirma la Dra. Cortés.

En esa línea, la Dra. Izkia Siches, presidenta del Colegio Médico (COLMED) ha cobrado liderazgo al llamar la atención sobre la crítica situación de los hospitales y el personal de salud.

  1. Cuestionado plan de cuarentenas dinámicas
    A pesar del aumento de contagios, el gobierno ha mantenido “el esquema de cuarentenas parciales no efectivas, por comunas. No es un lockdown completo, siguen actividades de trabajo en espacios cerrados y funcionan los malls”, observa la Dra. Ramírez.

Las restricciones del plan de confinamiento inicial según contagios se han ido relajando, permitiendo cada vez más movimientos y reuniones, y fomentando la confusión y el menor cumplimiento. Y aunque se mantuvo el toque de queda nocturno, como si el virus fuera más mortal de noche, las fiestas clandestinas continúan y la fiscalización ha sido menos efectiva. Ahora, ante el reciente aumento de casos, el ministerio de Salud puso más zonas en cuarentena.

  1. Enfoque asistencial y TTA en deuda
    El gobierno ha privilegiado acciones importantes, como aumentar camas y ventiladores y comprar vacunas, pero ha descuidado el enfoque de salud pública, lamentan especialistas. La estrategia del TTA (testeo, trazabilidad y aislamiento) ha sido deficiente, indica la Dra. Cortés. “Para cortar la cadena de transmisión necesitamos hacer un muy buen testeo orientado en quienes podrían ser sospechosos de tener la enfermedad, pesquisar todos sus contactos, hacer examen PCR y aislar, y eso ha fallado”.

“Tardíamente se activó la trazabilidad de los contactos, que está a cargo de la atención primaria, los mismos equipos que ahora están vacunando y han dejado de hacer la trazabilidad”, señala la Dra. Ramírez. “La atención primaria hace un tremendo esfuerzo para vacunar, pero desatendiendo el testeo, la trazabilidad y el seguimiento”, corrobora la Dra. Cortés. En promedio, se identifican solo dos contactos estrechos por contagiado y las residencias sanitarias tienen baja ocupación.

  1. Falta de soporte social
    En un país con una alta informalidad en el trabajo, la mayoría de la población no tiene la posibilidad de hacer una cuarentena efectiva. La Dra. Cortés indica que es fundamental que el Estado cuente con estrategias de apoyo integrales, en una sociedad marcada por la desigualdad y donde la gran mayoría de la población no cuenta con las condiciones para mantener el aislamiento en el hogar y si deja de trabajar, no come.

La experta alerta sobre cómo el COVID ha golpeado especialmente a los sectores más vulnerables, que ya presentaban altas tasas de enfermedades crónicas, como obesidad e hipertensión, lo que se ha traducido en una mayor presión también para la red asistencial. El presidente Sebastián Piñera anunció un nuevo fondo COVID por seis mil millones de dólares, con ayudas sociales para combatir la crisis y apoyar a los más golpeados por la pandemia.

  1. Nuevas variantes y exceso de confianza en la vacuna
    El aumento de casos también puede explicarse por un relajo en las medidas de cuidado a la par de un exceso de confianza en la exitosa vacunación. Los expertos aclaran que toma tiempo, al menos unas dos semanas después de la segunda dosis, obtener la mayor inmunidad.

Además, la vacunación en medio de un alto nivel de contagio podría ser menos efectiva o incluso alentar la aparición de mutaciones del virus. Pero también está por verse la eficacia que tenga la vacuna y su capacidad ante el ingreso de las peligrosas nuevas variantes extranjeras.

La vacunación es un gran logro, pero igualmente es necesario mantener medidas de aislamiento, higiene y ventilación, además de apoyo social y económico para que las personas puedan cumplir las cuarentenas. Por sí sola, será incapaz de controlar la pandemia.

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