En nuestro país, los adultos mayores a 65 años representan el 11,4% de la población total (INE 2017) y constituyen uno de los grupos de riesgo con mayor mortalidad por coronavirus. Lamentablemente, la letalidad del COVID19 en Chile ha afectado hasta ahora únicamente a adultos mayores. La severidad de la enfermedad producida por el virus en este grupo etario se explica por el desgaste de su sistema inmune y la presencia de múltiples enfermedades crónicas de base.

La conjunción de más de una condición crónica provoca que un 90% de la población chilena tenga que consumir al menos 1 medicamento de manera regular, y casi un 40% toma 5 o más al día para sus diversos tratamientos (ENS 2016/2017). La principal comorbilidad en pacientes infectados con el virus es la hipertensión arterial (aproximadamente un 17%), una condición crónica que afecta a cerca del 27,3% de la población chilena (Yang y cols., 2020; Guía GES 2018).

El COVID19 provoca una descompensación de la patología ya existente, y se manifiesta principalmente por complicaciones respiratorias severas que requieren de hospitalización y asistencia de instrumentos como respiradores artificiales. Los adultos mayores contagiados con este nuevo coronavirus que consumen antihipertensivos de la familia del Losartán y Enapril, desarrollan cuadros respiratorios más severos, neumonía, insuficiencia respiratoria aguda, falla renal y puede incluso conducir a la muerte (OMS, 2020).

Es por ello que se ha hecho énfasis en la prevención extrema que deben adoptar los adultos mayores y su entorno, especialmente si padecen alguna enfermedad crónica, lo que se traduce en intensificar las medidas de higiene cotidiana y el llamado a quedarse en sus hogares para evitar la probabilidad de contagio.  Por el rápido avance del virus en Chile, el gobierno decretó este miércoles 25 de marzo la medida de cuarentena total en 7 comunes de la región metropolitana, en donde se han concentrado la mayor cantidad de casos confirmados de COVID19.

“En relación a los pacientes hipertensos que están actualmente en tratamiento con medicamentos antihipertensivos, la recomendación es continuar con los fármacos habituales”, enfatizó el Dr. Jorge E. Jalil

Además de la obligación del aislamiento, a los adultos mayores en tratamiento por alguna enfermedad crónica se les indica no abandonar su medicación, ya que esto podría acarrear consecuencias aún más graves. El Dr. Jorge E. Jalil, cardiólogo especializado en Medicina Interna de la Pontificia Universidad Católica, e investigador principal en CENDHY (Centro de Nuevos Fármacos para Hipertensión) señala que: “En relación a los pacientes hipertensos que están actualmente en tratamiento con medicamentos antihipertensivos, la recomendación es continuar con los fármacos habituales”. El académico explica que “no existen evidencias clínicas para aconsejar una modificación ni una suspensión de estos fármacos en pacientes hipertensos frente al contagio de COVID19”.

La directriz del Dr. Jalil se encuadra con el llamado de sociedades científicas internacionales como la Sociedad Europea de Hipertensión, la Sociedad Española de Hipertensión, la Asociación Estadounidense del Corazón, la Sociedad de Insuficiencia Cardíaca de Estados Unidos, el Colegio Estadounidense de Cardiología, el Colegio Estadounidense de Médicos, la Sociedad de Hipertensión Canadiense, la Sociedad Cardiovascular de Canadá, la Sociedad Internacional de Hipertensión y la Sociedad Británica de Hipertensión.

Si bien es muy importante que los adultos mayores se mantengan físicamente saludables durante el período de crisis, la atención a su salud mental es igualmente relevante. El cúmulo de noticias trágicas y alarmistas sobre coronavirus en los medios de comunicación pueden afectar anímicamente a la población en cuarentena total. El reporte de fallecidos en Chile y las imágenes del desfile de vehículos militares cargados de féretros por las calles de Italia son un claro ejemplo del tipo de contenidos a los que se ven expuestos diariamente.